Bajo el sello de Hemper se esconden mucho más que unas mochilas. Se trata de un proyecto que nace en Nepal y que año tras año se va haciendo más grande gracias a la ilusión de sus creadores (todos muy jóvenes). Precisamente con uno de ellos, Álex Pastrana, hemos hablado en su tienda en Madrid.
Hemper nace después del viaje de voluntariado de unos amigos a Nepal en verano de 2015. «De ese viaje volvimos con el compromiso de seguir vinculados al país y el mejor vehículo que encontramos para ello fue a través de una marca». La intención no era crear la empresa si no seguir ligados a Nepal y generar un impacto positivo.
En el cáñamo está la clave
«En Nepal hay muchos souvenirs que están hechos de cáñamo, pero no al 100% y los acabados no son muy buenos», así que lo que hicieron fue transformar un souvenir en un producto bueno, que además despertaba el interés de los voluntarios occidentales que estaban ayudando.
Se quedaron asombrados de lo rico en propiedades que es el cáñamo, «es una fibra regeneradora del substrato, absorbe el CO2, genera sus propios pesticidas de manera natural, necesita 10 veces menos de agua que el algodón y se puede aprovechar todo de la planta del cáñamo», y todo esto sumado a que los que realmente saben cómo trabajarlo son los colectivos más vulnerables de Nepal, así que con sus mochilas ayudarían a mejorar la situación de estas clases sociales con una cadena de producción profesional (toda la producción está en Nepal).

Su modelo de empresa está basado en el triple balance, «ser sostenibles a nivel económico, a nivel social y a nivel medioambiental», y Álex anima a la gente joven a que se embarquen en proyectos que tengan un impacto positivo. Ahora, sus planes de futuro son crear un modelo más estable en Nepal y expandirse en Europa.
